Tras la ocupación militar israelí de la Ribera Occidental y la Franja de Gaza en 1967, Israel aplicó políticas económicas y comerciales destinadas a mantener nuestra dependencia económica y comercial de la economía israelí, al tiempo que limitaba las posibilidades de desarrollo y crecimiento económico independientes. Israel buscó integrar nuestra economía en su economía sin tener en cuenta nuestras necesidades y preocupaciones. Israel no nos trata como un socio comercial, sino como consumidores de bienes y productos israelíes, además de una fuente de mano de obra barata. El control israelí absoluto sobre el flujo de mercancías dentro del Estado ocupado de Palestina y entre nosotros y el mundo exterior (impuesto a través de las políticas israelíes de importación, exportación y comercio) ha tenido un impacto devastador en nuestra economía.

Las pol√≠ticas de Israel hacia los Estados ocupados de Palestina siguen siendo el principal factor que obstaculiza el desarrollo de la econom√≠a palestina. Desde el comienzo de la ocupaci√≥n, el gobierno militar israel√≠ promulg√≥ numerosas √≥rdenes militares y las llamadas estipulaciones ‚Äúlegales‚ÄĚ en el comercio, la agricultura, la banca, la industria, los seguros y el turismo con la intenci√≥n consciente de convertir la econom√≠a palestina en servilismo y dependencia Que la competencia y el desarrollo.

Antes del acuerdo de Oslo, Israel desalent√≥ activamente el ascenso de un sector manufacturero de bienes transables en el OPO que potencialmente podr√≠a competir con el suyo propio, al tiempo que promov√≠a la movilidad laboral, que en realidad aumentaba la dependencia palestina de las exportaciones de mano de obra al mercado israel√≠. Despu√©s de la firma de Oslo, la dependencia de la mano de obra en el mercado israel√≠ se transform√≥ en una dependencia del sector de la administraci√≥n p√ļblica financiada con fondos extranjeros, encarnada en varias instituciones de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) debido a la uni√≥n aduanera unilateral de Israel, Libremente, pero el trabajo no lo hace, una f√≥rmula que beneficia a la econom√≠a m√°s avanzada, en este caso, a Israel. Hoy, Israel impone severas restricciones de movimiento a las personas y bienes comerciales palestinos a trav√©s de una red de caminos restringidos y 540 barricadas militares. Desalienta el desarrollo de un sector manufacturero imponiendo restricciones a las materias primas y equipos que pueden importar o utilizar. Israel tambi√©n mantiene un control completo y absoluto sobre aproximadamente el 62% de la Cisjordania ocupada, incluida Jerusal√©n oriental. Esta √°rea, conocida como √Ārea ‚ÄėC‚Äô en los acuerdos provisionales con Israel, es el hogar de nuestros recursos naturales, incluyendo agua, minerales, muchas comodidades culturales e hist√≥ricas y otros recursos vitales. El aislamiento israel√≠ de la Jerusal√©n Oriental ocupada solo ahoga un √°rea que representa el 35% de la econom√≠a palestina. Y mientras Israel proh√≠be el desarrollo, la construcci√≥n y la agricultura palestina en esta √°rea, contin√ļa expandi√©ndose ilegalmente y construyendo m√°s de 200 colonias en estas √°reas, diseccionando y fragmentando nuestro territorio. Israel tambi√©n contin√ļa explotando ilegalmente los recursos naturales palestinos all√≠, lo m√°s importante es el agua y los minerales del Mar Muerto.

Estas pr√°cticas tienen un alto costo. Un estudio reciente que cuantific√≥ conservadoramente, por primera vez, el costo econ√≥mico de la ocupaci√≥n y las pr√°cticas de Israel produjo conclusiones aleccionadoras. En 2010, el uso ilegal de los recursos naturales palestinos por parte de Israel cost√≥ a la econom√≠a palestina 1.880 millones de d√≥lares USA o 22% de nuestro PIB ese a√Īo. Asimismo, el coste de las restricciones de agua fue de 1.903 millones de d√≥lares, o el 23,4% del PIB, y el asedio continuo de Israel en la Franja de Gaza cost√≥ 1.908 millones de d√≥lares o el 23,5% del PIB en 2010. En general, el costo econ√≥mico de la ocupaci√≥n israel√≠ en 2010 Solo fue 6.896 millones de d√≥lares, casi el 90% de nuestro PIB ese a√Īo. Esta es una carga que ninguna econom√≠a puede soportar. De hecho, es un l√≠mite artificial obligado a nuestro potencial econ√≥mico y derecho a desarrollar una sociedad pr√≥spera que goza de una econom√≠a estable y un crecimiento sostenible.

Después de décadas de ocupación, exigimos recuperar el control de nuestra economía y desarrollo socioeconómico y formular y aplicar nuestras propias políticas fronterizas, comerciales y aduaneras. Buscamos una economía sostenible que proporcione empleos y crecimiento sostenible, atraiga tanto la inversión nacional como la extranjera, se beneficie de nuestros recursos naturales y garantice el flujo sin obstáculos del comercio, movimiento y acceso interno y externo. En resumen, queremos realizar plenamente el enorme potencial económico de Palestina.

El Protocolo de París de 1994

En abril de 1994, la OLP y el gobierno de Israel firmaron el Protocolo sobre Relaciones Econ√≥micas (el ‚ÄúProtocolo de Par√≠s‚ÄĚ). El Protocolo de Par√≠s cre√≥ una semi-uni√≥n aduanera entre Israel y el OPO. El arancel externo com√ļn y otros elementos de la pol√≠tica comercial eran los de Israel, aunque a la ANP se le daba cierta autonom√≠a en el establecimiento de pol√≠ticas. A la ANP se le permiti√≥ fijar sus propios aranceles y normas para una cantidad limitada de bienes principalmente de consumo que se comerciaban principalmente con Jordania y Egipto (lista A-1) y con otros pa√≠ses √°rabes e isl√°micos (lista A-2) pa√≠ses. La cantidad fue fijada seg√ļn nuestras necesidades dom√©sticas para evitar la salida de mercanc√≠as m√°s baratas en Israel. Para una segunda categor√≠a de bienes, consistente principalmente en infraestructura, maquinaria de producci√≥n y productos no terminados (lista B), se permiti√≥ a la ANP establecer sus propios tipos de derechos de aduana, sin limitaciones cuantitativas para el uso del mercado en el mercado palestino y evitar fugas en El mercado israel√≠.

Aunque el Protocolo de Par√≠s presentaba la apariencia de ofrecer ciertas ventajas a nuestra econom√≠a, su aplicaci√≥n y una serie de restricciones israel√≠es -especialmente la pol√≠tica de cierre de Israel- minaron gravemente nuestro crecimiento econ√≥mico. Los cierres impuestos por Israel y el acceso impedido en el OPO contin√ļan siendo una seria barrera para el crecimiento econ√≥mico sostenible. En noviembre de 2005, Israel y la ANP firmaron el Acuerdo sobre Movimiento y Acceso (AMA), cuyo objetivo era tratar y mejorar los efectos adversos de las pol√≠ticas de cierre de Israel y las restricciones de movimiento. Despu√©s de un per√≠odo muy breve de implementaci√≥n parcial israel√≠, Israel hizo caso omiso de la AMA. El movimiento punitivo israel√≠, el acceso y los serios impedimentos asociados a las importaciones y exportaciones siguen siendo la norma, esencialmente haciendo inviable nuestra econom√≠a, excepto con infusiones masivas de asistencia extranjera.

Los palestinos aceptaron el Protocolo de París a cambio de dos cosas:

  1. Mantener el acceso del trabajo palestino a Israel y
  2.  Mantener el acceso de productos palestinos principalmente a productos agrícolas a Israel.

En violaci√≥n del Protocolo, Israel comenz√≥ a implementar importantes restricciones en ambos, significativamente antes del estallido de la Segunda Intifada. Seg√ļn el dise√Īo israel√≠, la econom√≠a palestina ha permanecido como reh√©n de la pol√≠tica.

Israel viola la mayoría de las cláusulas del Protocolo de París incluyendo la rápida transferencia de impuestos y costumbres entre varios otros. Estos incluyen los siguientes:

Hacia el estado

El liderazgo palestino se ha embarcado en un programa estrat√©gico y pol√≠tico que establece sus credenciales no s√≥lo como un socio serio para la paz, sino tambi√©n como un proveedor efectivo de bienes p√ļblicos. Nadie puede negar los avances que la Autoridad Palestina ha hecho en la limpieza de sus instituciones en decadencia. Esto no significa que las restricciones israel√≠es paralizantes no martillen el progreso, pero s√≠ subraya la capacidad de los palestinos de entregar, administrar y dirigir de manera efectiva un estado palestino de pleno derecho. Las tasas de crecimiento de 8 a 10 por ciento que la econom√≠a palestina observ√≥ en los √ļltimos 8 a√Īos atestiguan el potencial innovador de los palestinos. Bajo los auspicios del ex primer ministro Fayyad, el actual primer ministro Rami Hamidallah y el presidente Mahmoud Abbas, se logr√≥ una transformaci√≥n radical en Cisjordania, rompiendo con la anterior cultura de mala administraci√≥n, donde la corrupci√≥n y el patrocinio eran las caracter√≠sticas principales de la econom√≠a pol√≠tica palestina . El gobierno palestino implement√≥ acciones vitales que fortalecieron a la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Las medidas incluyeron importantes reformas presupuestarias, medidas disciplinarias fiscales y una pol√≠tica activa de apoyo al sector privado. Tambi√©n incluy√≥ una mayor seguridad, servicios p√ļblicos mejorados en todas las √°reas y tasas de crecimiento sin precedentes. Varios informes de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional afirmaron el √©xito de estas pol√≠ticas y en 2012 esas mismas instituciones declararon a la Autoridad Nacional Palestina lista para la estadidad, poniendo fin a las dudas sobre nuestra capacidad para mantener un aparato de gobierno eficaz y bien administrado.

Transferencia de fondos ANP

El Protocolo de Par√≠s estableci√≥ un sistema de recaudaci√≥n de impuestos y recaudaci√≥n mediante el cual Israel cobra impuestos de aduanas y otros impuestos sobre nuestras importaciones por cuenta de la ANP, as√≠ como impuestos sobre la renta, seguridad social y seguro de salud pagados por nuestros trabajadores en Israel. IVA) pagado sobre nuestras transacciones en Israel. Seg√ļn el Protocolo de Par√≠s, Israel debe transferir estos fondos a la ANP cada mes. Estos fondos constituyen la mayor parte de los ingresos de la ANP.Cuando Israel no transfiere estos fondos -como lo ha hecho repetidamente- la ANP enfrenta una grave crisis financiera. Dado que el sector p√ļblico emplea aproximadamente un cuarto (23.2 por ciento) de los palestinos, una alta proporci√≥n de nuestros hogares depende de los salarios de la ANP para su subsistencia. Por lo tanto, el hecho de que Israel no transfiera fondos a la ANP como lo exige el Protocolo de Par√≠s tiene un impacto devastador en nuestra econom√≠a y una gran parte de nuestra poblaci√≥n, adem√°s de constituir una violaci√≥n fundamental del Acuerdo Interino y del derecho internacional.

Hechos claves

  • Seg√ļn el Banco Mundial, el cierre de Israel ha sido directamente responsable de la fuerte reducci√≥n de nuestra actividad econ√≥mica, el mayor desempleo y el aumento de la pobreza desde el comienzo de la Segunda Intifada en septiembre de 2000.
  • Seg√ļn el Banco Mundial, el costo de la ocupaci√≥n en la econom√≠a palestina asciende a 3.400 millones de d√≥lares al a√Īo. Esto equivale a alrededor del 50% del PIB actual palestino.
  • Tras el asalto militar israel√≠ de 2014 en la Franja de Gaza, durante el cual unas 80.000 estructuras se destruyeron total o parcialmente, no se ha permitido el ingreso de material de construcci√≥n o materias primas a la Franja de Gaza y no se han permitido exportaciones regulares.
  • Israel impone un sistema ‚Äúback-to-back‚ÄĚ en los puntos de cruce dentro de nuestro territorio, lo que obliga a los cargadores a descargar y recargar sus mercanc√≠as de un cami√≥n al siguiente. Este requisito aumenta sustancialmente los costos de transporte y los tiempos de tr√°nsito tanto para los productos terminados como para las materias primas.
  • En virtud de los acuerdos de paz firmados entre los israel√≠es y los palestinos en 1995, conocidos como acuerdos de Oslo II, la gobernanza de la zona C se transferir√≠a en un plazo de 18 meses a la autoridad palestina, con excepci√≥n de las cuestiones cuyo estatuto se decidir√≠a en la Acuerdo de estatus. Israel ha renunciado a sus obligaciones en virtud del acuerdo de Oslo, lo que acent√ļa la necesidad de rendici√≥n de cuentas y el fin de la impunidad.
  • La Comisi√≥n Europea ha declarado que la construcci√≥n de la barrera de separaci√≥n ha empobrecido a los palestinos a una tasa estimada del 2-3% del PIB al a√Īo, mientras que el creciente n√ļmero de cierres internos y externos contin√ļa teniendo un efecto dram√°tico en cualquier perspectiva de recuperaci√≥n. ‚Äú

Ley internacional

Los principios y normas jurídicas internacionalmente reconocidos aplicables a las relaciones económicas incluyen normas establecidas multilateralmente y bilateralmente, como las que se establecen en:

  • Pacto Internacional de Derechos Econ√≥micos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas: Art√≠culo 1 (1): ‚ÄúTodos los pueblos tienen derecho a la libre determinaci√≥n. En virtud de ese derecho ‚Ķ ‚Ķ buscan libremente su desarrollo econ√≥mico ‚Ķ ‚Äú.
  • Acuerdos internacionales, incluidos el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de la Organizaci√≥n Mundial del Comercio (OMC), el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios, el Acuerdo sobre Obst√°culos T√©cnicos al Comercio, el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio y el Acuerdo sobre los Derechos de Propiedad Intelectual Medidas de inversi√≥n relacionadas con el comercio.
  • Normas y procedimientos aplicados y respetados por las instituciones internacionales, incluida la OMC, la Organizaci√≥n Mundial de Aduanas y la Organizaci√≥n Mundial de la Propiedad Intelectual.
  • Estructuras, normas y procedimientos generalmente aceptados por los pa√≠ses en apoyo de relaciones comerciales y comerciales mutuamente beneficiosas.

Nuestra posición

Queremos asegurarnos de que tenemos a nuestra disposición todos los medios posibles para producir un crecimiento económico sostenible y para luchar por la prosperidad. Para ello, buscamos aplicar principios y estándares legales internacionalmente reconocidos para alcanzar acuerdos económicos y comerciales con nuestros socios comerciales.

Estamos dedicados a establecer Palestina como una economía abierta y libre que atraiga la inversión nacional y extranjera. En consecuencia, buscamos el control total sobre nuestro dominio económico, incluyendo las políticas de importación y exportación. Además, buscamos relaciones comerciales estables, justas y eficientes con Israel, como uno de los socios fronterizos de Palestina, y por lo tanto natural, comercial. Estas relaciones se basarán en un régimen de comercio que mejor satisfaga nuestros intereses y pueden incluir un Tratado de Libre Comercio sujeto a los principios internacionalmente aceptados de reciprocidad y beneficios mutuos.

Sin embargo, hasta que se alcance un acuerdo de paz definitivo con Israel, es imperativo que el Protocolo de París se aplique plenamente.