El proceso de paz

Tras la Guerra del Golfo que supuso el debilitamiento de Irak como potencia regional, que trastoc√≥ las alianzas en Oriente Medio y debilit√≥ a la OLP, los Estados Unidos decidieron dise√Īar un nuevo orden regional que asegurase la estabilidad necesaria para sus intereses econ√≥micos (abastecimiento de hidrocarburos, mercados, etc). Para ello se hac√≠a imprescindible resolver el conflicto √°rabe-israel√≠. Es as√≠ que, suplantando a las Naciones Unidas, forzaron a las partes, √°rabes e israel√≠es, a entablar negociaciones directas.

A finales de octubre de 1991 se celebró en Madrid la Conferencia Internacional de Paz para Oriente Medio, en la que participaron Israel y sus vecinos árabes. Los palestinos estuvieron representados por dirigentes de los territorios ocupados, en el seno de la delegación jordana. En la Conferencia se establecieron dos canales de negociaciones: encuentros bilaterales entre Israel y vecinos árabes para tratar sus contenciosos específicos; y encuentros multilaterales para los asuntos que afectan a todos: agua, refugiados, cooperación económica, seguridad …

En junio de 1992 los laboristas israelíes, más partidarios de un compromiso con los palestinos, volvieron al gobierno y retomaron las negociaciones. De inmediato constataron las dificultades para avanzar en las negociaciones bilaterales con los palestinos y la ineludibilidad de negociar directamente con la OLP. Ante los posibles costes internos de tal iniciativa se estableció un canal secreto de negociaciones entre laboristas y OLP, que daría resultados a mediados de 1993.

En septiembre de 1993 la OLP y el gobierno de Israel firmaron el Acuerdo de Oslo: las dos partes se reconoc√≠an mutuamente y suscrib√≠an una Declaraci√≥n de principios para el autogobierno de los palestinos (DOP). En ella se establec√≠a un per√≠odo transitorio de 5 a√Īos, a lo largo del cual se fomentar√≠a la confianza mutua, se establecer√≠a una primera √°rea aut√≥noma y se ir√≠an abordando gradualmente los diferentes aspectos de la disputa. El acuerdo fue bien acogido por la mayor√≠a de la poblaci√≥n palestina de los territorios ocupados y por la poblaci√≥n israel√≠, aunque tambi√©n hubo oposici√≥n de ciertos grupos de ambas partes. El acuerdo recibi√≥ el espaldarazo casi un√°nime de la comunidad internacional.

A raíz del Acuerdo en los siguientes meses se estableció una administración autónoma palestina, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) con competencias limitadas y limitada a Gaza y Jericó, se creó una policía palestina, se liberaron a algunos presos palestinos, se autorizó el retorno de algunos dirigentes de la OLP… En la DOP, los temas más delicados (refugiados, colonos, Jerusalén, estatuto definitivo de la entidad palestina) se pospusieron para una segunda fase.

Sin embargo la prosecución, por parte de Israel, de las actividades de colonización, de la confiscación de tierras y de la judaización de Jerusalén Este, así como los retrasos israelíes en la implementación de los acuerdos y la continuación de facto de la ocupación israelí agudizaron las críticas internas. Ante las protestas palestinas Israel hizo uso de sus instrumentos de coerción: cierres de los territorios, represión, retención de los presos palestinos, etc. En el campo palestino, la oposición al proceso fue liderada por los grupos islamistas, algunos de cuyos grupos recurriría a los atentados indiscriminados contra objetivos israelíes.

En septiembre de 1995 se firmaron los Acuerdos de Taba (Oslo II) que ampliaron las áreas autónomas a las principales ciudades de Cisjordania y las competencias de la ANP. Sin embargo Israel siguió controlando militarmente la mayor parte (el 96%) de los territorios palestinos. En enero de 1996 tuvieron lugar las elecciones palestinas; Arafat fue legitimado como presidente de la ANP y fue elegido un Consejo Legislativo (parlamento).

Del lado israelí también creció la oposición israelí al proceso; los ultranacionalistas clamaron traición y el grueso de la población sintió inseguridad ante la violencia palestina en Israel. En noviembre de 1995 fue asesinado el primer ministro israelí Isaac Rabin a manos de un extremista judío. Los laboristas, defensores del proceso de paz pero que aparecían como incapaces de dar seguridad a su población, perdieron las elecciones de mayo de 1996.

Durante estos √ļltimos tres a√Īos la poblaci√≥n palestina ha visto como el calendario del proceso de paz se ha atrasado y las medidas previstas no se han cumplido, mientras que sus condiciones de vida se deterioran d√≠a a d√≠a. El proceso de paz no responde claramente a sus leg√≠timos derechos y no resuelve integralmente la cuesti√≥n palestina.

La comunidad internacional ha repetido en numerosas ocasiones la necesidad de alcanzar un acuerdo negociado (ni violento, ni unilateral), justo (que no legitime la violencia pasada y que recoja los justos derechos de las partes) y duradero. Sin embargo el inicio de las conversaciones para resolver la cuestión palestina y pacificar la región no ha sido el resultado de la presión de esa comunidad internacional, ni se ha basado en las numerosas resoluciones de NNUU, sino se ha debido al interés norteamericano de estabilizar la región. Esta postergación de encontrar una solución justa ha marcado y dificultado todo el proceso.

Sólo habrá paz en Israel y en los Territorios Palestinos cuando se de respuesta al fondo de la cuestión palestina. Una paz justa sólo es posible abordando las raíces del conflicto, atendiendo a los legítimos derechos de las partes y creando condiciones para la plena realización de los proyectos colectivos de las dos poblaciones.

Pretender una pacificación funcional sin resolver las causas, sólo pospone un nuevo brote del conflicto. Abordar las causas y la globalidad del conflicto requerirá sin duda la más amplia presión internacional, y mediar para generar confianza, consolidar un marco para el diálogo, identificar medidas concretas y llevar a cabo actividades cooperativas.

Dada la desigualdad de las partes, la creación de condiciones para una paz duradera ha de traducirse ante todo en un firme apoyo internacional a la parte palestina para que logre una mayor autonomía económica y se consolide institucionalmente, en suma ayudar a la viabilidad del Estado palestino. Para ello se hace imprescindible superar el tutelaje norteamericano al proceso de paz, y ampliar y diversificar el involucramiento internacional.

D√©cadas de conflicto han generado un sustrato de desconfianza mutua y demonizaci√≥n del otro que dificultan el di√°logo y la cooperaci√≥n. Su superaci√≥n no es tarea de unos pocos a√Īos. S√≥lo un apoyo internacional amplio permitir√° abordar una tarea que habr√° de prolongarse en el tiempo

Acuerdo de Oslo I

9 de septiembre de 1993

Este hecho se produjo un a√Īo despu√©s de la victoria del partido laborista en las elecciones israel√≠s (23 de junio de 1992). Yasser Arafat reconoci√≥ el derecho a existir al Estado de Israell y Yitzhak Rabin, por su parte, acept√≥ a la OLP como representante del pueblo palestino. Este reconocimiento mutuo tuvo lugar unos d√≠as antes de la firma de la Declaraci√≥n de Principios (Oslo I) en Washington.

13 de septiembre de 1993

Despu√©s de muchos meses de negociaciones secretas propiciadas por el Gobierno de Noruega, el 20 de agosto de 1993, las delegaciones israel√≠ y la jordano-palestina (OLP) llegaron a un Acuerdo (conocido por el nombre de Oslo I), por el cual se abr√≠an las puertas al reconocimiento del Estado de Israel, a la autonom√≠a de Cisjordania y Gaza, y al futuro estatuto de Jerusal√©n. Este documento regula las relaciones entre las dos partes durante el per√≠odo provisional de cinco a√Īos. Durante estos cinco a√Īos se ten√≠an que negociar.

Acuerdo para la autonomía de Gaza y Jericó o Acuerdo de El Cairo

4 de mayo de 1994

Este Acuerdo signific√≥ la definitiva puesta en marcha de la Autonom√≠a Palestina (AP) para Gaza el √°rea de Jeric√≥. Mediante este Acuerdo qued√≥ establecida la dimensi√≥n del √°rea de Jeric√≥ y la parte de la franja de Gaza que pasar√≠a a manos palestinas (que finalmente supuso un 40 %). Tambi√©n se acord√≥ el reparto de las competencias entre palestinos e israel√≠s. La jurisdicci√≥n del organismo aut√≥nomo inclu√≠a la tierra, el subsuelo y las aguas territoriales. Por el contrario, la jurisdicci√≥n de la autonom√≠a palestina no incluy√≥ ni las √°reas de repliegue israel√≠ (instalaciones militares y asentamientos), ni los ciudadanos israel√≠s. Tambi√©n qued√≥ limitada la capacidad del organismo aut√≥nomo en el campo de las relaciones exteriores (incapacidad de recibir o enviar misiones). Sin embargo, el Acuerdo habilita al organismo aut√≥nomo palestino para establecer acuerdos econ√≥micos, de asistencia, culturales, educacionales y cient√≠ficos, y a implementar los planes de desarrollo regional en su jurisdicci√≥n. Por otra parte, este documento especifica la capacidad y la forma de los poderes ejecutivo y legislativo de la autonom√≠a. Tambi√©n explicita las bases y las condiciones para la creaci√≥n de una polic√≠a palestina. √Čsta tendr√° fuertes restricciones en su actuaci√≥n, pero sobre todo por lo que respecta a la adquisici√≥n y uso de armas de fuego.

Oslo II o Acuerdo de Taba

28 de septiembre de 1995

Mediante este Acuerdo se regulaba y se extend√≠a el r√©gimen de autonom√≠a en Cisjordania. Recordemos que Oslo I s√≥lo hac√≠a referencia a la franja de Gaza y la zona de Jeric√≥. Seg√ļn este Acuerdo, Cisjordania (excepto el municipio de Jerusal√©n) qued√≥ dividida en tres zonas -zonas de tipo A, B y C. El Acuerdo estableci√≥ que las zonas de tipo A quedar√≠an totalmente bajo control de la autoridad palestina. Las zonas de tipo A comprend√≠an Jeric√≥ y todas las ciudades palestinas importantes (Y√©nin, Nablus, Tulkarem, Kalkilya, Ramallah, Belen y Hebr√≥n). Las zonas de tipo B ser√≠an aquellas donde el control de la AP no ser√≠a total. La AP s√≥lo tendr√≠a el control de los municipios, pero el Ej√©rcito israel√≠ tendr√≠a la potestad de entrar y actuar para reprimir el terrorismo. Las zonas de tipo B de Cisjordania est√°n formadas por una docena de regiones rurales y todas las ciudades peque√Īas de poblaci√≥n palestina. El conjunto de las zonas A y B con apenas ocupan el 30% del territorio, pero concentran el 90% de la poblaci√≥n palestina de Cisjordania. Las zonas de tipo C ser√≠an aquellas que quedar√≠an totalmente bajo control israel√≠. Este territorio comprende el 70% de Cisjordania (las mejores tierras, toda la ribera oeste del r√≠o Jordano y el mar Muerto), y comprende todas las colonias jud√≠as. El resultado de esta divisi√≥n es que las zonas bajo control palestino (A y B) quedan aisladas y ni siquiera tienen continuidad territorial. Todas las zonas palestinas quedan rodeadas por enclaves israel√≠s con presencia del Ej√©rcito. La primera retirada del Ej√©rcito israel√≠ (zonas A) se produjeron en diciembre de 1995, pero no fue completa. Los problemas sugieron en la ciudad de Hebr√≥n. Un grupo de jud√≠os ultraortodoxos en el centro de la ciudad de la ciudad retras√≥ esta salida hasta el 19 de enero de 1997.

Protocolo para el repliegue en Hebrón
18 de enero de 1997

Mediante este Acuerdo, ya bajo el mandato del primer ministro Netanyahu, se produjo la retirada israel√≠ de la ciudad de Hebr√≥n (un a√Īo m√°s tarde de lo que preve√≠a Oslo II). Pero esta retirada no fue total. El Ej√©rcito israel√≠ s√≥lo se retir√≥ del 80% de la ciudad. Esto provoc√≥ la divisi√≥n de la ciudad en dos. Este Acuerdo s√≥lo supuso el primer de los tres repliegues previstos en Oslo II.

Acuerdo (Memor√°ndum) de Wye River

23 de octubre de 1998

Las conversaciones de Wye en octubre de 1998 ten√≠an el objetivo de desbloquear el proceso de implementaci√≥n del repliegue israel√≠ en Cisjordania previsto en Oslo II. Una vez m√°s, Israel jug√≥ la carta de la inseguridad para bloquear el proceso. Israel se neg√≥ a ceder m√°s territorio ampar√°ndose en su percepci√≥n de que la AP no controlaba de forma suficiente a los grupos violentos. Finalmente, se lleg√≥ a un Acuerdo muy forzado por Bill Clinton. Mediante este Acuerdo, Israel se comprometi√≥ a ceder el 13 % (zona de tipo C), es decir, a lo que ya estaba obligado por el Acuerdo interino (Oslo II). De este 13% (C), un 1% ten√≠a que pasar a zona de tipo A, y el 12% restante a zona de tipo B. A cambio, la AP aceptaba la supervisi√≥n de EUA en la lucha contra los grupos y actor violentos. Para esta tarea, el Acuerdo de Wye establece la creaci√≥n de un Comit√© EUA-palestino, y un Comit√© tripartito EUA-israel√≠-palestino. Seg√ļn el Memor√°ndum de Wye River, el timing para su aplicaci√≥n qued√≥ estipulado en 3 meses (al final de enero de 1999).

Memor√°ndum de Sharm el-Sheikh

4 de septiembre de 1999

Mediante este acuerdo las dos partes, el Estado de Israel y la Organización para la Liberación de Palestina, se comprometieron a implementar todos los acuerdos firmados desde septiembre de 1993 (reconocimiento mutuo y acuerdos de Oslo). También profundizaron sobre los diversos temas pendientes: negociaciones respecto al estatus final permanente de los territorios ocupados, despliegue israelí y extensión del territorio y responsabilidades de la Autoridad Palestina, liberación de prisioneros, el puerto marítimo de Gaza, la comunicación terrestre entre Gaza y Cisjordania, la ciudad de Hebrón, seguridad, etc.

Para el que hace a la¬†negociaci√≥n del Estatus permanente, ambas partes se comprometen a reprender los contactos en los t√©rminos acordados en la agenda y de forma flu√≠da, para llegar a un acuerdo final antes de cinco meses desde la represa de los contactos (que formalmente se reprendieron en septiembre de 1999). En el texto del acuerdo ambas partes afirman entender que la negociaci√≥n ha de llevar a la implementaci√≥n de las resoluciones¬†242¬†y¬†338¬†del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La delegaci√≥n palestina, pero, reconoci√≥ que tambi√©n ser√° necesario cumplir las resoluciones¬†194¬†(1948) de la Asamblea General de las Naciones Unidas (retorno de los refugiados) y¬†465¬†(1980) del Consejo de Seguridad (desmantelamiento de los asentamientos jud√≠os de los territorios ocupados) para llegar a una soluci√≥n satisfactoria. El Acuerdo para el estatus permanente habr√≠a de llegar, seg√ļn lo establecido al documento y los acontecimientos (1a y 2a de las nuevas fases del despliegue finalizadas en marzo de 2000), durante el mes de septiembre del a√Īo 2000. Que se llegue a un acuerdo depender√° de las mismas negociaciones y de la estabilidad del Gobierno israel√≠ de Ehud Barak.

Para el que hace proceso de repliegue israelí los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania, el acuerdo prevé la puesta en marcha de tres nuevas fases:

‚Äď 5 de septiembre de 1999: transferencia de un 7 % de zona C a zona B.

‚Äď 15 de noviembre de 1999: transferencia de un 2 % de zona B a zona A; un 3 % de zona C a zona B.

‚Äď 20 de enero de 1999: transferencia de un 1 % de zona C a zona A; un 5,1 % de zona B a zona A.

Como resultado de los dos primeros repliegues, finalizados durante el mes de marzo de 2000, el 18 % del territorio de Cisjordania es actualmente zona A y el 21 % zona B. Seg√ļn el Ministerio de Asuntos Exteriores isarael√≠ (18 de junio de 2000), el 40 % del territorio de Cisjordania est√° bajo control de la Autoridad (Nacional) Palestina.

Para el que hace a los prisioneros, ambas partes se comprometieron a poner en marcha un comité conjunto para solucionar y supervisar el cumplimiento del acuerdo. Israel se comprometía a liberar a todos los presos palestinos que cometieron delitos antes del 13 de septiembre de 1993 y que fueron detenidos antes del 4 de mayo de 1994. La primera fase quedó fijada para el 5 de septiembre de 1999 (200 presos) y la segunda, para el 8 de octubre de 1999 (150 prisioneros. Asimismo, Israel se comprometió a intentar liberar a todos los presos palestinos antes del siguiente Ramadán (diciembre de 1999).

Para la construcción del puerto marítimo de Gaza, los israelíes aceptaron que la Autoridad Palestina comience las obras el día 1 de octubre de 1999. También acordaron que no estaría abierto al funcionamiento hasta que viera la luz un protocolo que definiera los aspectos de su funcionamiento, incluida la seguridad y el control de movimiento de mercaderías y personas.

En este acuerdo tambi√©n se habl√≥ de la¬†ciudad de Hebr√≥n(compromiso para la revisi√≥n de la situaci√≥n de la Tumba de los Patriarcas -Al Haram Al Ibrahinmi‚Äď, y para la apertura de la carretera de Shusada a los veh√≠culos palestinos), y de la¬†seguridad. En este √ļltimo punto, la Autoridad Palestina se comprometi√≥ a implementar todas las obligaciones de los acuerdos previos, pero especialmente las que se derivan del Memor√°ndum de Wye River (confiscaci√≥n de armas ilegales o no controladas en los territorios bajo su control o zonas A i B, la detenci√≥n de sospechosos y la confecci√≥n de la lista de nombres de los miembros de la polic√≠a palestina). Al mismo tiempo, ambas partes se comprometieron a no hacer ning√ļn paso para modificar el actual estatus de Cisjordania y la Franja de Gaza, en la espera de las negociaciones sobre el Estatus Permanente.

Camp David

Un refr√°n √°rabe dice que la paciencia es la llave de la felicidad. De ser cierto, los palestinos deber√°n seguir siendo pacientes si quieren proclamar alg√ļn d√≠a el nacimiento de su Estado. Esto es al menos lo que pod√≠a deducirse cuando se interrumpieron las negociaciones que se celebraron en la residencia presidencial de Camp David (Maryland) en el verano de 2000. El momento elegido para la celebraci√≥n de esa ronda intensiva de conversaciones no fue casual. En realidad, la cumbre de Camp David fue condicionada por una serie de acontecimientos registrados en la regi√≥n en los meses anteriores:

La reciente desaparición del presidente sirio Hafez al-Asad que relegó la paz israelo-siria a un segundo plano hasta que su hijo, BASHAR, fuese capaz de asentar su autoridad.

La intención de Yasir Arafat, presidente de la ANP, de declarar unilateralmente la creación de un Estado el 13 de septiembre siguiente, cualesquiera que fuesen los resultados de las conversaciones de paz.

La disposici√≥n de la UE a reconocer este Estado, tal y como se√Īal√≥ en su Declaraci√≥n de Berl√≠n emitida en la Cumbre de Jefes de Estado de los Quince el 25 de marzo de 1999.

El deseo del presidente Bill Clinton de pasar a la Historia como el artífice de la paz palestino-israelí y el responsable de la finalización del conflicto de Oriente Medio.

Para facilitar el avance del proceso de paz, la administraci√≥n estadounidense defendi√≥ durante a√Īos el argumento de ¬ęla ambig√ľedad constructiva¬Ľ, seg√ļn el cual los asuntos m√°s delicados ser√≠an relegados al per√≠odo final de las negociaciones para evitar un colapso. Despu√©s de varios a√Īos de aplazamiento lleg√≥ la hora de la verdad: el momento de abordar el estatuto de Jerusal√©n, la situaci√≥n de los 200.000 colonos que viven en asentamientos sobre territorios palestinos y el futuro de los cuatro millones de refugiados residentes en los pa√≠ses √°rabes vecinos.

Los puntos claves

A pesar de que la cumbre de Camp David se caracterizó por su secretismo, es posible resumir las POSICIONES que tuvieron las dos delegaciones recuperando el contenido de las negociaciones secretas celebradas en Estocolmo durante el mes de junio de 2000, filtrado por el diario conservador israelí Yediot Ahronot.

Israel√≠es y palestinos consideran a JERUSAL√ČN como su capital irrenunciable, con la salvedad de que Israel ocupa la parte oriental de la ciudad desde 1967 y desde entonces se ha obstinado en separarla f√≠sicamente de Cisjordania por medio de una serie de barreras policiales, carreteras de circunvalaci√≥n y c√≠rculos conc√©ntricos de asentamientos. En un futuro, Israel pretender√≠a imponer su soberan√≠a sobre la ciudad, pero los palestinos exigen el control de los barrios √°rabes y los lugares santos musulmanes y cristianos.

El asunto de los asentamientos de colonos jud√≠os levantados en los √ļltimos 30 a√Īos en CISJORDANIA Y GAZA no tiene tampoco una soluci√≥n sencilla debido a que el gobierno israel√≠ pretende anexionarlos, mientras que los palestinos reclaman su desmantelamiento. Entre las alternativas que se barajaron en Estocolmo figuraba la anexi√≥n israel√≠ de las mayores concentraciones de asentamientos (entre un 8% y un 10% del territorio palestino) a cambio de una cesi√≥n de territorio israel√≠ en el √°rea fronteriza de Gaza. De esta manera, gran parte de los 200.000 colonos quedar√≠a bajo soberan√≠a israel√≠, mientras que otros 40.000 deber√≠an elegir entre el retorno a Israel o vivir en un Estado palestino.

El futuro de los REFUGIADOS es el asunto más delicado ya que afecta a cerca de cuatro millones de palestinos que se vieron forzados al exilio tras las guerras de 1948 y 1967. La mayor parte de ellos viven en Cisjordania, Gaza, Jordania, El Líbano y Siria. La resolución 181 de la Asamblea General de la ONU reclama el retorno a sus hogares o su compensación monetaria. El regreso es una opción improbable debido a que sus tierras y posesiones han sido embargadas por Israel en virtud de la Ley de Ausentes, y su llegada plantearía un problema de primera envergadura ya que amenazaría el carácter judío de Israel. Por ello, EEUU e Israel consideraban que la mejor opción sería la naturalización de los refugiados en los países de acogida, y su compensación por medio de la creación de un fondo internacional de 100.000 millones de dólares que se distriburían de la siguiente manera: 40% para los palestinos, 40% para Jordania, y el 20% restante a repartir entre Siria y El Líbano.

¬ŅPor que fracaso Camp David?

La extrema complejidad de estas tres cuestiones explica el FRACASO de la cumbre de Camp David. Tanto el primer ministro israel√≠ Ehud Barak como el presidente palestino Yasir Arafat reiteraron una vez tras otra la existencia de unas l√≠neas rojas que no sobrepasar√≠an por muchas presiones que recibiesen. Para ambos, el acuerdo final deber√≠a respetar unos m√≠nimos elementales que satisfaciesen a las opiniones p√ļblicas israel√≠ y palestina.

Aunque ambos l√≠deres necesitaban un bal√≥n de ox√≠geno que justificase las posibles concesiones a presentar en un futuro en el marco de un acuerdo final, parece claro que no se encontraban en la misma situaci√≥n. Desde su arranque, el proceso de paz ha evidenciado un DESEQUILIBRIO evidente entre israel√≠es y palestinos. ISRAEL cuenta con el respaldo inequ√≠voco de EEUU, es la mayor potencia militar y econ√≥mica de la regi√≥n, y tutela las actividades de la autonom√≠a palestina. La ANP, de su parte, es sumamente vulnerable a las presiones exteriores, especialmente de sus dos principales valedores ‚ÄĒEEUU y la UE‚ÄĒ, y √ļnicamente cuenta con la fuerza de saberse poseedora de la raz√≥n. Como recordaba Abdallah Hurani, eminente pol√≠tico palestino, en un art√≠culo publicado en la prensa √°rabe, ¬ętodos los asuntos a negociar se encuentran en manos de Israel: la tierra, los refugiados, Jerusal√©n y la colonizaci√≥n. La parte palestina no puede ofrecer a los israel√≠es nada m√°s que la paz¬Ľ.

Informe Mitchell

6 de mayo de 2001

El Informe Mitchell es el resultado del mandato del Presidente Clinton (octubre de 2000) a una comisi√≥n de expertos, encabezada por el senador norteamericano George J. Mitchell, para que estudiasen la situaci√≥n de violencia generada en Israel y en los territorios ocupados, sus causas¬† y las posibles salidas. Este informe describe la situaci√≥n creada por la denominada ‚ÄúIntifada de Al-Aqsa‚ÄĚ, inaugurada a partir de la visita de Ariel Sharon a la explanada de las Mezquitas, y cuales son los pasos a seguir por las dos partes para detener la violencia, construir de nuevo la confianza entre los interlocutores y retomar las conversaciones de paz. El informe evita en todo momento responsabilizar a Israel y la visita de Sharon a la explanada de las Mezquitas, como detonante de la violencia. Como contrapartida tambi√©n admite que la nueva intifada es una reacci√≥n no planificada desde la Autoridad Palestina. En este sentido, m√°s que un informe, el escrito parece una declaraci√≥n pactada. El informe trata de desglosar los pasos necesarios para retomar la v√≠a de la negociaci√≥n. En una primera fase, deben tomarse medidas para poner fin a la violencia, para a continuaci√≥n sentar las bases de una nueva confianza mutua. En una tercera y √ļltima fase el informe hace una serie de recomendaciones a las partes con el objeto de retomar las negociaciones. A la Autoridad Palestina le reclama una total firmeza en la lucha contra el terrorismo proveniente del lado palestino, y la reanudaci√≥n de la cooperaci√≥n en materia de seguridad con Israel y los supervisores de los EE.UU. (la CIA). Esa cooperaci√≥n debe transformarse en un mayor control de los grupos radicales y de los palestinos que van a trabajar a Israel, y evitar as√≠, la proliferaci√≥n de atentados suicidas en territorio israel√≠. Por otro lado, el informe recomienda al gobierno israel√≠ la puesta en marcha de varias medidas. En primer lugar, detener toda construcci√≥n de nuevos asentamientos de poblaci√≥n o ampliaci√≥n de los ya existentes en los territorios ocupados, ni siquiera para hacer frente al crecimiento demogr√°fico. Una de las excusas habituales del gobierno israel√≠ es que la ampliaci√≥n de los asentamientos responde √ļnicamente a la necesidad de hacer frente al crecimiento de la poblaci√≥n. En segundo lugar, que Israel devuelva sus efectivos militares a las posiciones que ocupaba antes del 28 de septiembre de 2000. El informe tambi√©n recomienda a Israel que ponga fin a la pol√≠tica de cierre de territorios, que no permite acudir a trabajar a un importante n√ļmero de palestinos, aumentando si cabe la crisis econ√≥mica que padecen los territorios ocupados. Por √ļltimo, el informe recomienda a Israel que responda de manera proporcionada a las provocaciones y a los disparos que provengan de zonas palestinas, y a ser posible que utilice armas no-letales. Recomendamos la lectura del¬†documento, que en algunas afirmaciones realiza verdaderas acrobacias verbales para evitar hacer acusaciones obvias a alguna de las partes.

La Hoja de Ruta

Crear un clima de confianza que permita reanudar el proceso de paz y, en √ļltimo t√©rmino, alcanzar la independencia palestina. Ese es el principal objetivo que inspir√≥ la Hoja de Ruta, el plan de paz elaborado por el Cuarteto de Madrid (EEUU, UE, Rusia y la ONU) para aportar luz al conflicto de Oriente Pr√≥ximo. El incremento de la violencia y la pol√≠tica de ¬ęhechos consumados¬Ľ basada en alterar por la fuerza la naturaleza de los territorios ocupados han sido los principales obst√°culos que, por el momento, han convertido el proyecto en simple papel mojado.

La Hoja de Ruta prev√© el establecimiento de un Estado palestino, primero con un car√°cter difuso a finales de 2003 y despu√©s a finales de 2005 con ¬ęunas fronteras seguras y reconocidas¬Ľ (como reclama la resoluci√≥n 1397 del Consejo de Seguridad de 12 de marzo de 2002) en el marco de un acuerdo global en Oriente Medio. Como en los fracasados Acuerdos de Oslo, reclama un proceso de paz por etapas basado ¬ęen el principio de ‚Äėtierra a cambio de paz‚Äô de las resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad¬Ľ, pero ‚ÄĒy aqu√≠ est√° la novedad‚ÄĒ tambi√©n ¬ęen la resoluci√≥n 1397, as√≠ como en los acuerdos previamente alcanzados por las partes, y en la iniciativa √°rabe propuesta por el pr√≠ncipe heredero saud√≠ Abdallah y respaldada por la Cumbre √Ārabe de Beirut¬Ľ.

Es decir: un proceso que ofrezca a los palestinos un Estado independiente en un contexto de plena normalizaci√≥n de relaciones entre Israel y el mundo √°rabe. Es imprescindible que el emergente Estado sea viable y no un ¬ęEstado difuso¬Ľ como pretende imponer Israel: es decir un Estado sin unas fronteras claras y con una soberan√≠a limitada.

LA IMPLICACI√ďN DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

El Cuarteto nació en 2001 con la intención de cerrar el círculo vicioso de violencia y desesperación iniciado con la irrupción de la Intifada y proseguido con su desmedida represión por parte del Gobierno Sharon. En cierta medida, la implicación de la comunidad internacional reconoce el fracaso de EEUU que, debido a su estrecha alianza con Israel, ha sido incapaz de ejercer como un mediador honesto entre las partes.

El embajador Miguel √Āngel Moratinos, representante especial de la Uni√≥n Europea para la zona, describ√≠a la situaci√≥n de manera gr√°fica al considerar que ¬ęuna vez agotadas las expectativas creadas con la llegada del gobierno laborista de Ehud Barak y tras la falta de acuerdo a pesar del compromiso activo del presidente Clinton, se hicieron patentes los l√≠mites del ‚Äėsacrosanto‚Äô modelo de la pax americana¬Ľ. El prop√≥sito ser√≠a, a partir de entonces, ¬ęcambiar la metodolog√≠a de trabajo e intentar compartir la pesada carga de la mediaci√≥n en Oriente Pr√≥ximo con otros actores internacionales¬Ľ.

Un calendario incumplido

La Hoja de Ruta fijó tres fases claramente delimitadas:

HASTA MEDIADOS DE 2003. Final del terrorismo y la violencia, normalizaci√≥n de la vida de los palestinos, reforma de las instituciones palestinas, congelaci√≥n de la colonizaci√≥n israel√≠ de los territorios palestinos (incluido el ‚Äúcrecimiento natural de los asentamientos‚ÄĚ).

DE MEDIADOS A FINALES DE 2003. Aprobaci√≥n de una Constituci√≥n palestina y creaci√≥n de un Estado con ¬ęfronteras provisionales¬Ľ en el marco de una Conferencia Internacional como paso intermedio a una soluci√≥n definitiva.

2004-2005. Solución permanente de las cuestiones pendientes (refugiados, Jerusalén, asentamientos y fronteras) y celebración de una segunda Conferencia Internacional que ponga punto final al conflicto israeli-palestino y normalice las relaciones entre Israel y el mundo árabe.
Ante el incumplimiento de este calendario, la Unión Europea anunció en octubre de 2004 su intención de poner en marcha un nuevo plan, respetando los principios básicos fijados en la Hoja de Ruta, para garantizar la existencia de un futuro Estado palestino.