traducción no oficial
El Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados condena en los términos más enérgicos la irrupción del ministro extremista del gobierno de ocupación israelí, Itamar Ben-Gvir, en los patios de la bendita Mezquita de Al-Aqsa/ Haram al Sharif, bajo estricta protección de las fuerzas de ocupación, coincidiendo con el 78 aniversario de la Nakba del pueblo palestino y su desplazamiento forzoso fuera de su patria original, y lo que acompañó a ello de amplias incursiones de los colonos de las milicias de los asentamientos y las medidas represivas en la ciudad ocupada de Jerusalén, incluyendo el cierre de la Ciudad Vieja y la prohibición de acceso de los fieles a la bendita Mezquita de Al-Aqsa, así como la denominada “Marcha de las Banderas” y el izamiento de banderas de la autoridad de ocupación allí, en el aniversario de la ocupación de Jerusalén.
El Ministerio afirma que esta irrupción y las prácticas provocadoras que la acompañaron, incluyendo el izamiento de banderas de la ocupación dentro de los patios de la Mezquita de Al-Aqsa y la realización de rituales provocadores en su interior, forman parte de una política israelí oficial sistemática y planificada que lidera el gobierno extremista de ocupación, y que busca imponer nuevos hechos consumados por la fuerza en la Jerusalén Este ocupada, socavar el statu quo histórico y jurídico existente en la bendita Mezquita de Al-Aqsa, dentro de un plan colonial continuo que tiene como objetivo la división espacial y temporal —rechazada por completo—, la judaización de la ciudad para borrar su identidad religiosa e histórica, y cambiar su carácter jurídico, civilizatorio y demográfico, en clara violación y contravención del derecho internacional y como grave provocación a los sentimientos de los palestinos y de millones de creyentes en todo el mundo.
El Ministerio reafirma que el Estado de Palestina es el titular de la plena soberanía jurídica sobre la ciudad ocupada de Jerusalén Este, y que la ocupación israelí no posee ninguna soberanía sobre la ciudad ni sobre sus lugares sagrados, y que todas las medidas unilaterales ilegales que adopten las autoridades de ocupación son nulas, carentes de valor y no generan ningún efecto jurídico, por más que la ocupación intente imponerlas por la fuerza, y constituyen una grave violación del derecho internacional y de las resoluciones de la legitimidad internacional.
El Ministerio advierte de las repercusiones de estas violaciones graves, repetidas y rechazadas, incluyendo los intentos de apoderamiento y confiscación de propiedades en la ciudad de Jerusalén, y responsabiliza plenamente al gobierno de ocupación israelí de este peligroso escalamiento. Exige a la comunidad internacional y a todos los Estados que asuman sus responsabilidades jurídicas y morales, y que actúen con urgencia para detener estas violaciones continuas contra nuestro pueblo y los lugares sagrados en la Jerusalén ocupada, y adopten medidas disuasorias contra los colonos y sus líderes extremistas, incluidos aquellos que dirigen el gobierno de la ocupación.
Asimismo, el Ministerio señala que la bendita Mezquita de Al-Aqsa/ Haram al Sharif, con toda su superficie de 144 dunums, es un lugar de culto exclusivo para los musulmanes, y reafirma que cualquier injerencia en ella o cualquier intento de cambiar su statu quo actual de cualquier forma no creará efecto jurídico alguno, será rechazado y condenado por el Estado de Palestina y por los países del mundo, y constituye una grave violación de todos los pactos, costumbres y leyes internacionales, así como del estatus y la posición de la Ciudad Santa.
Ramallah, 14 de mayo de 2026

