traducción no oficial
El Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados condena en los términos más enérgicos la incautación por parte de las autoridades de ocupación israelíes de un terreno perteneciente al Patriarcado Greco-Ortodoxo de Jerusalén en la localidad de Silwan, en la ciudad de Jerusalén ocupada, el 15 de junio de 2026. Condena asimismo las acciones que acompañaron este hecho, como la expulsión del representante del Patriarcado del lugar, la confiscación de su equipo, el arranque de sus árboles y el cercado del terreno con muros y puertas; una medida que representa una flagrante violación de la santidad de las propiedades eclesiásticas y un ataque directo a la propiedad religiosa e histórica inalienable del pueblo palestino y a su patrimonio religioso universal en la Ciudad Santa.
El Ministerio subraya que el terreno, registrado oficialmente a nombre del Patriarcado, adyacente a un monasterio histórico y que alberga vestigios religiosos y arqueológicos de valor histórico y patrimonial, goza de una firme protección legal en virtud de las normas del derecho internacional, en particular de las disposiciones del derecho internacional humanitario que prohíben la confiscación o incautación de propiedades privadas y religiosas en los territorios ocupados, y tipifican como delito cualquier daño a las mismas o el cambio forzado de su estado o naturaleza.
El Ministerio advierte que este ataque se enmarca en una política sistemática destinada a controlar las propiedades eclesiásticas y alterar el carácter histórico, religioso y demográfico de la Jerusalén ocupada. Esto incluye el ataque a la presencia cristiana autóctona, que a lo largo de la historia ha constituido una parte intrínseca de la identidad de la Ciudad Santa y un testimonio fundamental de la presencia palestina y de su arraigada civilización en el territorio palestino.
El Ministerio hace hincapié en que estas medidas ilegales y unilaterales no otorgan ningún derecho legal a la ocupación ni alteran el statu quo legal e histórico existente en Jerusalén Este como Territorio Palestino Ocupado, y que todas las medidas de anexión, confiscación e incautación son nulas y sin efecto según el derecho internacional, careciendo de cualquier validez jurídica.
El Ministerio responsabiliza plenamente a las autoridades de ocupación israelíes por este ataque y sus repercusiones, exigiendo el cese inmediato de todas las medidas arbitrarias contra las propiedades eclesiásticas, la restitución de la situación a su estado original y la garantía de libre acceso a las tierras y lugares santos cristianos sin restricciones ni interferencias.
Asimismo, el Ministerio hace un llamado a la comunidad internacional para que asuma sus responsabilidades legales y morales, y actúe de manera urgente para detener estas violaciones, brindar protección internacional a los lugares santos cristianos e islámicos en la Jerusalén ocupada, intensificar la presencia internacional sobre el terreno en Jerusalén y exigir responsabilidades a las autoridades de ocupación por sus continuas y sistemáticas violaciones.
Ramallah, 19 de junio de 2026

