Home DeclaracionesMinisterio de Asuntos Exteriores y de Expatriados considera que el cierre de la Mezquita Al-Aqsa por parte de las autoridades de ocupación israelíes es una grave transgresión de los derechos de nuestro pueblo y una violación del statu quo histórico y legal existente.

Ministerio de Asuntos Exteriores y de Expatriados considera que el cierre de la Mezquita Al-Aqsa por parte de las autoridades de ocupación israelíes es una grave transgresión de los derechos de nuestro pueblo y una violación del statu quo histórico y legal existente.

Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados del Estado de Palestina

by Nicolás Tuma

traducción no oficial

El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Expatriados condena en los términos más enérgicos la continua agresión de las autoridades de la ocupación israelí contra la sagrada Mezquita Al-Aqsa al cerrarla por la fuerza a los fieles e imponer estrictas restricciones al acceso a la Ciudad Vieja y a los lugares de culto en Jerusalén, con pretextos de seguridad, especialmente durante el mes sagrado de Ramadán.

El Ministerio afirma que no existe soberanía para Israel sobre la ciudad ocupada de Jerusalén, ni sobre ningún punto de la tierra del Estado de Palestina, e insiste en que las políticas, prácticas y procedimientos israelíes representan una agresión flagrante contra los derechos del pueblo palestino, y una violación clara del derecho internacional, del estatus legal e histórico vigente de los lugares sagrados, y de la necesidad de protegerlos, así como constituyen una violación de la libertad de culto.

El Estado de Palestina afirma que la sagrada Mezquita Al-Aqsa, con toda su superficie que asciende a 144 dunums, es un lugar de culto exclusivamente para  musulmanes, y que cualquier medida unilateral de la ocupación israelí representa una agresión contra este derecho histórico y legal.

El Ministerio responsabiliza plenamente al gobierno de ocupación israelí por estas violaciones y exige que abra las puertas de la Mezquita Al-Aqsa inmediatamente y que levante todas las restricciones impuestas sobre el acceso de los fieles. También llama a la comunidad internacional y a todas sus instituciones a actuar urgentemente para detener estas violaciones y garantizar la libertad de culto en la ciudad ocupada de Jerusalén, e insiste en sus demandas permanentes de que la ocupación debe terminar y ser responsabilizada inmediatamente.

Ramallah, 11 de marzo de 2026.

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