Sin filtros ni eufemismos, mediante la historia de Leila Halabi, la obra desvela las sistemáticas violaciones a los derechos humanos en Palestina: checkpoints que asfixian la rutina, demoliciones que sepultan hogares y torturas que no logran apagar la dignidad.
La Embajada del Estado de Palestina en Chile celebra este aporte esencial a la comunidad y a la memoria colectiva, un puente que permite a la audiencia chilena comprender la dimensión humana y política de la causa palestina.
Expresamos nuestro profundo agradecimiento a los directores de este proyecto: Pedro Covián y Omar Núñez; al guionista, Simón Soto y la dirección de Ramón Llao. A las productoras, María Fernanda Gracia y Elizabeth Kassis. Igualmente al elenco, a los destacados actores y actrices que prestaron su voz y su alma, y un reconocimiento especial a Mohamed Yagui, quien desde Gaza registró los sonidos del horror, y a tantos que aportaron para lograr que esta historia viera la luz, juntos, han forjado no solo visión de la narrativa palestina, sino un archivo vivo de memoria y empatía.








