Home OpiniónEntre los escombros y el derecho a un futuro: La resiliencia de la mujer palestina este 8 de marzo

Entre los escombros y el derecho a un futuro: La resiliencia de la mujer palestina este 8 de marzo

Columna de Opinión de S.E. Vera Baboun, Embajadora del Estado de Palestina en Chile

by Yamil

Cada 8 de marzo, la comunidad global se reúne para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, una fecha consagrada a recordar la lucha histórica por los derechos, la equidad y la justicia social. Es un día de profunda reflexión en el que el mundo exige un futuro de mayor igualdad y seguridad para todas. Sin embargo, ¿qué significa esta conmemoración hoy para las mujeres palestinas? Mientras en muchos  lugares se evalúan brechas de representación, en Palestina la lucha de las mujeres se libra por el derecho humano más elemental: el derecho a existir, a dar vida en un entorno seguro, a educarse y a no ser borradas de la historia. Para las mujeres palestinas, este Día Internacional de la Mujer es un grito de supervivencia y reivindicación frente a una agresión sistemática.

Antes de que esta maquinaria de destrucción se ensañara sin precedentes contra el pueblo palestino, las mujeres eran el motor intelectual indiscutido de la sociedad. Las cifras hablaban por sí solas: más del 60% de quienes llenaban las aulas universitarias eran mujeres, y las niñas palestinas superaban con creces las tasas de éxito escolar. Hoy, esa vocación de futuro ha sido sepultada bajo los escombros. Con la mayoría de las escuelas destruidas en la Franja de Gaza y severas restricciones en Cisjordania, cientos de miles de jóvenes han sido privadas de su derecho fundamental a la educación. Se ataca a las escuelas porque se sabe que la educación de las mujeres palestinas es la base fundamental para el desarrollo y el futuro de su sociedad.

Esa misma fuerza creadora es la que hoy lidera la voz de Palestina en el mundo. A pesar del asedio, del dolor y de los continuos intentos por silenciarlas, la diplomacia palestina lleva, con profundo orgullo, rostro de mujer. Actualmente, el Estado de Palestina cuenta con 18 embajadoras altamente calificadas representando a la nación a nivel global, y cerca del 40% del cuerpo diplomático está compuesto por mujeres. Ellas están sentadas en las mesas de toma de decisiones, demostrando que su liderazgo no es una aspiración teórica, sino una realidad activa y fundamental en el presente.

Pero mientras las diplomáticas palestinas exigen justicia en los foros internacionales, en el terreno, la realidad de las madres, hijas y hermanas es desoladora. Hasta la fecha, esta ofensiva ha cobrado la vida de más de 33.000 mujeres en Gaza. La ocupación ha convertido el milagro de dar vida en una condena aterradora. Hoy, alrededor de 60.000 mujeres embarazadas en Gaza sobreviven sin protección, privacidad ni servicios básicos. Están obligadas a dar a luz en medio del colapso casi total del sistema sanitario, con 283 hospitales y centros de salud destruidos o inhabilitados. Sobrevivir al parto, enfrentar embarazos de alto riesgo y sufrir una desnutrición severa es la brutal cotidianidad de quienes sostienen a las familias palestinas en medio de un genocidio.

Es en este abismo de deshumanización donde el derecho internacional queda en absoluta evidencia. Hace más de dos décadas, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la histórica Resolución 1325 sobre Mujeres, Paz y Seguridad, estableciendo la obligación vinculante de proteger a mujeres y niñas en conflictos armados y garantizar su participación en los procesos de paz. Hoy, para las mujeres palestinas, esa resolución es una promesa incumplida y una dolorosa muestra de la inacción internacional. Proteger a las mujeres palestinas no es una opción diplomática ni un acto de caridad; es un mandato legal. Prevenir la violencia contra ellas requiere abordar de raíz la causa fundamental de esta inestabilidad: la ocupación ilegal.

Las mujeres palestinas ya están cumpliendo con su parte de la historia. Siguen liderando la resiliencia comunitaria, la respuesta humanitaria y la resistencia política. No son solo víctimas de esta guerra; son el tejido que mantiene unida a Palestina.

En este Día Internacional de la Mujer, es la comunidad internacional la que debe cumplir su parte y pasar de las declaraciones de condena a la rendición de cuentas. No puede haber un orden internacional justo, ni paz, ni reconstrucción sostenible, si el mundo sigue permitiendo que la dignidad, el futuro y la vida de la mujer palestina sean aniquilados frente a sus ojos.

08 de marzo de 2026

Esta columna fue publicada originalmente en los sitios de biobio.cl, cooperativa.cl y elciudadano.com

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