traducción no oficial
El Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados rechaza y condena en los términos más enérgicos la agresión perpetrada por las Fuerzas de Ocupación de Israel contra los fieles y las tropas de scouts durante las celebraciones del Sábado de la Luz en la ciudad de Jerusalén Este ocupada, así como el impedimento y la obstrucción del acceso de los fieles y celebrantes a la Iglesia de la Resurrección, en una violación flagrante del statu quo legal e histórico vigente, de la libertad de culto y de la santidad de los lugares sagrados cristianos en la Ciudad Santa, y de los derechos del pueblo palestino y de los creyentes alrededor del mundo.
El Ministerio afirma que esta agresión representa una continuación de una política extremista israelí que tiene como objetivo la presencia palestina cristiana en Jerusalén Este ocupada y constituye una limpieza étnica, y se enmarca dentro de los intentos de restringir las celebraciones religiosas e imponer restricciones arbitrarias sobre la práctica de los ritos, lo que constituye una violación flagrante del Derecho Internacional y de las resoluciones de la legalidad internacional pertinentes, así como un ataque directo contra la libertad de culto, la libertad religiosa y los derechos de los ciudadanos a acceder a sus lugares sagrados.
El Ministerio enfatiza que la ciudad de Jerusalén Este ocupada, con sus lugares sagrados islámicos y cristianos, constituye una parte integral e indivisible del Territorio Palestino Ocupado, que no existe soberanía alguna para la autoridad de la ocupación israelí sobre ella, y que la soberanía plena corresponde al pueblo palestino. Asimismo, subraya que estas violaciones no alterarán el status quo legal e histórico vigente en la ciudad, ni afectarán la presencia cristiana auténtica en ella, la cual ha preservado su existencia con determinación histórica a pesar de todos los intentos de agresión y seguirá profundamente arraigada en la ciudad.
El Ministerio responsabiliza plenamente a las autoridades de la ocupación israelí ilegales por esta escalada y por todas sus consecuencias, y les exige el cese inmediato de todas las agresiones y medidas arbitrarias contra los fieles, las tropas de scouts y las instituciones religiosas cristianas, así como garantizar la libertad de acceso a la Iglesia de la Resurrección y la realización de los ritos religiosos sin ningún obstáculo.
El Ministerio insta además a la comunidad internacional y a sus instituciones a intervenir de manera urgente y efectiva para detener y disuadir las violaciones israelíes, proteger los lugares sagrados cristianos e islámicos en Jerusalén Este ocupada, garantizar la libertad de culto, y exigir responsabilidades a las autoridades de la ocupación por sus continuas violaciones racistas.
Ramallah, 11 de abril de 2026.

