traducción no oficial
El Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados condena enérgicamente el asalto a los patios de la Mezquita de Al-Aqsa por parte del denominado ministro extremista en el Gobierno israelí, Ben-Gvir, bajo fuerte protección de las fuerzas de ocupación. Esto ocurre junto con el cierre militar continuado de la mezquita por trigésimo noveno día consecutivo, así como con restricciones intensificadas alrededor de la Ciudad Vieja, lo que constituye una violación flagrante del statu quo histórico y legal en la Jerusalén ocupada y una provocación a los sentimientos de los palestinos, la gente de todo el mundo y los creyentes en todas partes.
El Ministerio afirma que esta incursión forma parte de una política israelí sistemática dirigida a nivel del Gobierno israelí, destinada a imponer una nueva realidad por la fuerza y a socavar el statu quo en Jerusalén Este, particularmente en la Mezquita de Al-Aqsa y la Iglesia del Santo Sepulcro. Esto se enmarca en un proyecto colonial que busca judaizar Jerusalén y sus sitios sagrados, desplazar por la fuerza y mediante medidas ilegales a su población palestina indígena y alterar su carácter legal, humano, histórico y cultural. El Ministerio reitera que la Mezquita de Al-Aqsa, con su área completa de 144 dunums, es un lugar de culto exclusivamente para los musulmanes.
El Ministerio subraya además que el Estado de Palestina ejerce soberanía sobre Jerusalén Este ocupada, un derecho garantizado por las leyes internacionalmente reconocidas. Enfatiza que la ocupación israelí no tiene soberanía sobre la ciudad ni sobre ninguno de sus sitios sagrados, y que todas las medidas unilaterales e ilegales adoptadas por las autoridades de ocupación son nulas, inválidas y sin valor legal, y constituyen un ataque a los derechos históricos y legales de los palestinos en la ciudad santa.
El Ministerio responsabiliza plenamente al Gobierno israelí de estas graves violaciones y exige la reapertura inmediata e incondicional de la Mezquita de Al-Aqsa y de la Iglesia del Santo Sepulcro, el levantamiento de todas las restricciones al acceso de los fieles y el fin de todas las incursiones, ataques y provocaciones de los colonos contra los sitios sagrados. Asimismo, hace un llamamiento a la comunidad internacional y a sus instituciones, incluida la UNESCO, para que tomen medidas urgentes y concretas a fin de detener estas violaciones, garantizar la plena protección de la libertad de culto en la Jerusalén ocupada, intensificar la presencia internacional sobre el terreno e imponer sanciones efectivas para responsabilizar plenamente al Gobierno israelí y a todos los involucrados por sus crímenes y continuas violaciones del derecho internacional.
Ramallah, 07 de abril de 2026.

