Organizaciones palestinas reportaron el deterioro de las condiciones de salud y vida de los detenidos palestinos en la prisión israelí de Gilboa, citando negligencia médica, alimentación inadecuada y graves carencias de higiene básica.
La Comisión de Asuntos de Detenidos y Exdetenidos documentó el caso del prisionero Munir Ahmad Yousef Salama, del campamento de Jenín, detenido desde noviembre de 2023, quien sufre dolores en pies, dientes y ojos, además de síntomas de sarna, en medio de negligencia médica deliberada; según su testimonio, las Fuerzas de Ocupación lo golpearon al momento de su arresto, fracturándole un diente que nunca fue tratado. Otro caso, el de Abdullah Sahrab Seif, de 25 años, originario de Tulkarem, documenta infecciones y forúnculos en el cuerpo, problemas estomacales y una pérdida de casi 40 kilos durante su detención, tras pasar 18 meses en aislamiento.
En medio de estas condiciones inhumanas, el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, irrumpió en las celdas de prisioneras palestinas y les dijo que «los días de campamento de verano terminaron», amenazando con que quien dañe a «israelíes» no recibirá condiciones de «hotel cinco estrellas», y declarándose responsable de reducir la detención al mínimo absoluto.
Por separado, organizaciones palestinas denunciaron que las autoridades de ocupación continúan reteniendo los cuerpos de al menos 799 palestinos identificados, incluidos 81 niños y 10 mujeres, mientras unos 1.700 cuerpos permanecen bajo custodia israelí, muchos sin identificar. En un caso aparte, Israel acordó devolver el cuerpo de Jadallah Jihad Jumaa, de 15 años, asesinado por las FOI en Al-Fara’a en noviembre de 2025, retenido por más de nueve meses.

