Los ataques continúan agravando una situación humanitaria ya de por sí gravísima: el 58 % de la población palestina en Gaza enfrenta déficits severos o catastróficos de refugio, mientras que cerca de dos tercios de la Franja permanece inaccesible o sujeta a severas restricciones de acceso, confinando a la población civil en zonas hacinadas e inseguras, en medio del agotamiento de las reservas de artículos de refugio y la continua restricción al ingreso de suministros críticos.
El 24 de agosto, ataques israelíes dañaron gravemente un pozo de agua y una planta desalinizadora apoyados por UNICEF en Deir Al-Balah, interrumpiendo el acceso a agua potable segura para más de 4.000 personas, entre ellas unos 2.000 niños. Un día después, un ataque cercano destruyó un almacén con suministros nutricionales por más de 770.000 dólares, destinados a más de 40.500 niños de 6 a 23 meses y 4.900 mujeres embarazadas y lactantes.
Ese mismo día, una encuesta nutricional de UNICEF constató desnutrición crónica persistente, mala calidad dietética y prácticas inadecuadas de alimentación infantil, subrayando que las mejoras limitadas en los indicadores de alimentación y nutrición no han restablecido condiciones de vida normales. El estudio, realizado entre el 31 de mayo y el 15 de junio en zonas accesibles de Gaza, muestra que la desnutrición aguda se mantiene relativamente baja, pero la desnutrición crónica afecta al 12,2 % de los niños menores de cinco años, y el sobrepeso al 4,0 %. Solo el 22,4 % de los niños de 6 a 23 meses recibió una dieta mínima aceptable, y un 37,1 % había sufrido diarrea reciente.
La reanudación de la ayuda tras el cese al fuego redujo las admisiones por desnutrición aguda de casi 17.000 niños en agosto de 2025 —mes en que se confirmó la hambruna— a menos de 3.000 en marzo de 2026. UNICEF reiteró su llamado a garantizar acceso humanitario sostenido, financiamiento continuo y la apertura de mercados comerciales.

